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Cuando estaba en Hermosillo, MLCH (you're still MLCH) y yo teníamos una especie de chiste local: los estudiantes de maestría son tan pobres que sólo les alcanza para comer arroz, compran kilos y kilos porque es barato y llenador, cuando yo esté en Colombia, seguramente voy a comer arroz todos los días. ***
En Colombia, comer arroz blanco es como comer tortillas en México: en todas las casas y en todos los restaurantes, en el almuerzo y como tentempié merendero. Hay gente que, incluso, acompaña la pasta con arroz. Una vez hice gallina pinta y P. y M. le echaron arroz. ***
Aquella plática que nos acompañó en el coche, por el Navarrete, por el Colosio, en algún bar, y, probablemente, en otros varios lugares, fue como una profesía: en los últimos dos meses he comido más arroz que en toda mi vida, la pega ahora es algo súmamente preciado para mí, cuando vamos al súper compramos bolsas de 5 kilos y en el refri o sobre la estufa, siempre hay una ollita esperando.
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