Bueno, en realidad me voy yo sola pero siempre me ha gustado hablar en plural (las todas nosotras que soy).
El domingo saldré de El Dorado rumbo a Ezeiza a reencontrarme con una de las personas más divertidas e inteligentes que conozco. Nos conocimos cuando llegué al DF. Compartíamos, junto con Paty, George y Shere, las clases de lingüística y de historia de la cultura en España y América, las bromas sobre la loca del turbante y las tardes en la cafetería o en una mesa de El cenote azul tomando tés de sabores.
Compartimos también litros y litros de vino tinto y la primera celebración de posada-navidad-año nuevo-cumpleaños de George-día de reyes con piñata, pavo y pastel. Él conoció mi tierra y probó, a pesar de sus convicciones, los tacos de carne asada y los hot dogs de la Uni. Los primeros le encantaron y los segundos no lo convencieron en absoulto (defecto de chilango acostumbrado al pan duro que raspa el paladar y que no sabe apreciar las maravillas del pan sonorense duce y aguadito...).
Hace años que no nos vemos. Hace muchos chismes y algunitos corazones felices y corazones rotos que no nos vemos. Ahora, vuelo a Buenos Aires a reencontrarme con el amigo, con las discusiones sobre el análsis del discurso, el amor y la vida, con la ciudad, y, por supuesto y muy importantemente, con los choripanes.
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