Por alguna extraña razón se me ocurrió que era buena idea ir con Ex. a la presentación de un libro de F.
Era la primera vez que nos volvíamos a ver después de aquel encuentro de cuento de hadas (si por cuento de hadas entendemos un bar clandestino y un cuarto de hotel lleno de escritores borrachos y por príncipe azul, al peor y más deseado de todos -el que nunca supo que me lo habían llevado, que había sido invitado al Encuentro como un regalo para mí).
Después de la lectura de algunas páginas de Educar a los topos y de las palabras de la sesentona-collar de turquesa-mascada Pineda Covallin-yo apoyo al arte y vivo en una casa de tres pisos a media cuadra del centro de Coyoacán-presentadora, nos acercamos a felicitar al presentado y a pedirle que firmara mi libro, "¿te acuerdas de mí?"
Mi entonces novio mirándonos fíjamente mientras él garabateaba algo y me preguntaba por qué nos nos habíamos vuelto a ver: intercambio de correos, teléfonos y promesas de nuevos encuentros.
Luego, Ex., yo y dos amigas que supieron disimular muy bien, haciendo como que nada había pasado, salimos con mi libro de dedicatoria ligeramente comprometedora y fuimos a cenar flautas de pollo y tostadas de pata al mercado de Coyoacán.
No hay comentarios:
Publicar un comentario