Nunca he sido una persona muy espiritual. Podría traer a colación episodios de mi infancia que sirvan de explicación, algo que me dijeron, algo que escuché, pero una de las cosas que aprendí de mis tres semanas de psicoanálisis fue que la mente es convenenciera, que uno arma y reacomoda los pedazos de memoria a su antojo, según la historia que quiera contar. Así que dejémoslo en que nunca he sido muy espiritual.
Sin embargo, tengo varios meses (más o menos desde que llegué a Bogotá) recibiendo cada mañana en mi correo la Afinación diaria de la conciencia de la Kabbalah, cortesía de la Nenis de mi Linduñis, quien una vez escribió en su blog cómo la Afinación era una especie de oráculo del día y de las lindas sorpresas que estos mensajes diarios significaban. Pues yo estoy en las mismas.
No puedo decir que todos los días esas líneas son la iluminación que tanto he esperado, hay días en que, cual página de libro de Al-Anon, siento que no tienen absolutamente nada de ver conmigo. Pero hay días que sí. Hay días que a las 12:07, 12:13, 12:23, llegan a mi correo, acomodadas en frases bonitas, las ideas que me han estado dando vueltas y vueltas en la cabeza.
Que todos los obstáculos son oportunidades de aprendizaje suena súper trillado. Pero es cierto.
Y en estos (sweet and) Sour times,
Circumstance will decide...
'Cause nobody loves me
It's true
Not like you do.
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