jueves, 24 de marzo de 2011

I'm alright, I'm ok.

Poco a poco voy recuperando a la Azuvia que llegó a Bogotá.

Anoche, la escena mientras viajaba de regreso a mi casa no era la de los días anteriores: en lugar de mirar fija y nostálgicamente por la ventana de la buseta, disfrutaba porque la canción que estaba escuchando me recordó al Fido en la sala del Erich, brazos extendidos moviéndose al ritmo de la música, poniendo siempre la más apropiada siguiente canción (la que todos queríamos escuchar aunque no lo supieramos) y riéndose con esa risa maravillosamente contagiosa. La Doctora al lado -riéndose maravillosamente, también- y la Pepé, el Main, la Galicia, los visitantes, todos felices y contentos.

Hoy me di cuenta que me sentía mejor porque, aunque todavía ponerme los lentes de contacto significa un esfuerzo que no vale la pena, decidí ponerme algo con botones y un saco en lugar de camiseta y suéter (y no es que tenga nada contra los suéteres y las camisetas, sólo que mi teacher outfit suele ser otro) y porque cuando venía subiendo hacia el apartamento, me descubrí bailando en el elevador, sola, sexy, divertida y feliz y contenta.

Supongo que cada vez ese old cliché vuelve a tener sentido, 'cause I'm alright, I'm ok...

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