sábado, 5 de marzo de 2011

26 and counting.

Apenas ayer sentí el peso de los años... bueno, más bien ayer fue el primer día que dije 26 y me sentí grande. Pero no fue el tipo de sensación que te hace querer descumplir años sino el que te hace pensar, uf, 26, qué bien. Veintiseis, veintisiete, veintiocho, veintinueve, treinta, de aquí en adelante todos esos números suenan bien, prometedores.

Hace diez años me veía en el espejo, ilusa y adolescentemente creía que ya lo conocía todo, que ya era todo lo que iba a ser, lo único que no correspondía con eso era mi imagen. ¿Así me voy a ver por el resto de mi vida? Pensaba. No me veo como me imagino. Y claro que no, tenía 16.

Probablemente no he cambiado mucho físicamente: la misma cara redonda, los mismos cachetes y la misma nariz chiquita. Pero ahora me veo en el espejo y puedo ver a una mujer adulta y eso me sorprende. Deseé tanto este momento desde que tenía siete años y jugaba al cajero automático que me parece casi inverosímil estar ahí.

Como leí hace poco en una de esas public diary postcards de tumblr, the future is not what it used to be, no, ahora es algo mucho, mucho mejor.

1 comentario:

  1. Eso me ha pasado ultimamente prox a llegar a mis 30's veo hacia atrás para ver como fui y q esperaba d mi y como soy ahora y si me parezco a lo q pensaba de mi. Me gusta mucho como escribes :)
    Atte: Marycruz, una arqlga que ha tenido el gusto de trabajar en Sonora :)

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