Lo siento, no puedo evitarlo: tengo que comenzar este blog explicando por qué su nombre no es ni tan inteligente, ni tan cool, ni tan simpático como los blogs o los diarios de viaje de mis amigos, sino que tiene un nombre más bien cursi. La razón es simple: probablemente yo no sea ni tan inteligente, ni tan cool, ni tan simpática como ellos, sino más bien cursi. Tal vez tenga que ver también con que hacía muchos años que lo único que escribía eran ensayos académicos y cartas (o mails) de amor y amistad (que para el caso es lo mismo, en ambos uno se saca el corazón y lo embadurna de diamantina), así que tal vez todavía queden en mí una buena dosis de cursilería y clichés adolescentes de los cuales, espero, me iré despendiendo.
Además, y creo que esta es la verdadera razón, es que este es el título perfecto para este diario porque:
1. Me voy a Colombia a estudiar novelas del siglo XIX, particularmente aquellas novelas (o "romances" -clasificación muy discutida por los académicos-) en las que la categoría de "lo nacional" está en disputa. Por lo tanto, este será un viaje en el que, literalmente y literariamente, me adentraré en uno, o más bien varios, romances nacionales.
2. El segundo punto es igual de literario pero menos académico. La primera novela decimonónica de la que me enamoré, y a partir de la cual comenzó esta aventura (como affaire) y este romance (como idilio) es una novela colombiana: María. En ella, la protagonista femenina le confiesa a su contraparte masculino -de quien, obviamente, está perdida e imposiblemente enamorada- que "ha sido malecita" porque ha convencido a las criadas de que la dejen planchar ella misma las camisas que su enamorado ha de llevar de viaje, para que cuando se las ponga recuerde que fueron sus manos las que las desarrugaron. Díganme ustedes si no es esto una chulada.
De aquí que haya decidido llamar así a esta aventura (como peripecia) por tierras colombianas de las que espero enamorarme y romancear como como lo he hecho con sus novelas.
¡Bienvenidos!
Además, y creo que esta es la verdadera razón, es que este es el título perfecto para este diario porque:
1. Me voy a Colombia a estudiar novelas del siglo XIX, particularmente aquellas novelas (o "romances" -clasificación muy discutida por los académicos-) en las que la categoría de "lo nacional" está en disputa. Por lo tanto, este será un viaje en el que, literalmente y literariamente, me adentraré en uno, o más bien varios, romances nacionales.
2. El segundo punto es igual de literario pero menos académico. La primera novela decimonónica de la que me enamoré, y a partir de la cual comenzó esta aventura (como affaire) y este romance (como idilio) es una novela colombiana: María. En ella, la protagonista femenina le confiesa a su contraparte masculino -de quien, obviamente, está perdida e imposiblemente enamorada- que "ha sido malecita" porque ha convencido a las criadas de que la dejen planchar ella misma las camisas que su enamorado ha de llevar de viaje, para que cuando se las ponga recuerde que fueron sus manos las que las desarrugaron. Díganme ustedes si no es esto una chulada.
De aquí que haya decidido llamar así a esta aventura (como peripecia) por tierras colombianas de las que espero enamorarme y romancear como como lo he hecho con sus novelas.
¡Bienvenidos!
muchísimas mejores razones das al nombre tu blog que a la ocurrencia de nombrar al mío como una de las cosas más nefasas eincómodas que sufre el ser humano cuando la higiene personal es, digamos, defectuosa.
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