jueves, 10 de febrero de 2011

Regalo de bienvenida.

Cuando era chica, mis papás no me dejaban ver al Chavo del 8. Les parecía absurdo que yo siquiera quisiera "ver esas ridiculeces" (o payasadas, o necedades, o algún otro de esos adjetivos que utilizaban cuando algo no era de su agrado). Tampoco me dejaban ver telenovelas, pero ante éstas yo tenía la ventaja de que mi abuela las veía y, como a ella no le podían prohibir verlas, yo las veía con ella cuando estaba en su casa. Entonces, yo sí crecí con telenovelas (pocas, tampoco vi tantas) pero no con el Chavo del 8.


Cuando mi mamá y yo fuimos a Chile hace varios años, me enconté por primera vez con el amor que una parte significativa de la población le profesaba a Roberto Gómez Bolaños y sus personajes. De hecho, durante nuestra estancia allá murió Roberto Bolaño y hubo más de un noticiero que aunució que el muerto había sido el cómico mexicano y no el escritor chileno; sobra decir que los confundidos resultaron profundamente aliviados una vez quela identidad del difunto fue aclarada.


A mi llegada a Colombia, una de las primeras -y más divertidas- conversasiones que he tenido con mis compañeros de la maestría tuvo al Chavo y sus vecinos como personajes principales. Todos tenían capítulos favoritos, sabían cuántos meses de renta debía Don Ramón y en algún momento de la plática comenzaron a cantar "qué bonita vecindad". No pude habmerme sentido mejor recibida.


A pesar de que he intentado ver el Chavo ahora que no hay nadie que me lo impida, la huella de "esa ridiculez" me impide disfrutarlo. Sin embargo, el Chavo ha sido mi primer vínculo y mi bienvenida con esta gente y esta tierra y por eso será querido y recordado.


Como dato interesante, me enteré que el personaje más amado de la serie mexicana aquí es Don Ramón, el que debía catorce meses de renta y cuya muerte fue llorada por miles, incluídos mis compañeros y M.


Según me contaron, Don Ramón es tan famoso aquí que hay varios modelos de playeras con su cara.



Ayer, uno de mis compañeros me dijo que me tenía un regalo, que, acomodando sus cajones, se había encontrado con algo que le habían regalado con mucho cariño y que ahora él me lo daba a mí, y de su mochila, sacó el mejor regalo de bienvenida que pude haber recibido

2 comentarios:

  1. Yo tampoco lo vi de niña, ni Chabelo ni esas cosas pero lo poco que sé del Chavo es porque a veces mi abuelo lo ponía en la tele, break entre el pecado de Oyuki y el box :P

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  2. Jajaja... el Chavo nunca fue popular entre ninguno de los miembros de mi familia. Mi abuelo también veía el box pero lo combinaba con las películas en blanco y negro del 11.
    :)

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