Aquí debería ir la entrada en la que narro el maravilloso encuentro con la frutas y verduras colombianas de ayer, pero ese post requiere de la verificación de ciertos términos y de algunos otros detalles que hoy no estamos como para ponernos a resolver.
Sin embargo, no quería quedarme con las ganas de decir algo que acabo de descubrir, así, tal cual, me acabo de dar cuenta que con M. me siento normal, que lo que soy, lo que hago, lo que digo, lo que me gusta y lo que me choca tiene sentido; soy yo, así, completita, sin remilgos ni remedos de prudencia.
Eso de quedar bien, así, nada más porque sí, ya no es lo mío.
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