Hoy me agarré del chongo con alguien en la calle por primera vez en lo que tengo en Bogotá.
No es que en México eso ocurriera muy seguido, pero de vez en cuando me gritoneaba con los que estacionaban su coche en mi garage, o con algún vendedor de esos que hacen que la frase "sentido común" esté en la misma categoría que los unicornios (y no, esa categoría no es canciones de Silvio).
El caso es que todos siempre habían sido muy lindos conmigo en esta ciudad y yo, embebida de la afinacióndiariadelaconcienciadelakabbalah, había sido muy linda con todos.
Hoy fui al súper a comprar galletas Ritz y queso Philadelphia para hacer botana de boda sonorense para la fiesta de L. Cuando iba a a salir estaba cayendo un aguacero marca diablo así que decidí ir al estacionamiento del sótano a hacer fila para esperar un taxi. La fila era laaaaarga, larga, pero la idea de salir a tratar de encontrar un taxi afuera o de tratar de entrar al bus sin que se arrugara el rollo de papel para envolver que se me había cruzado en el camino sonaba peor que esperar. La última de la fila era una chava. Por allá, lejos, una niña (ni tan niña) daba vueltas con el carrito por el estacionamiento.
El caso es que llegué y me formé. Un buen rato después la niña se formó atrás de mí. Otro buen rato después (como veinte minutos después de que se había formado) me dijo, "oye, es que yo iba atrás de ella". Sí, es cierto, en otras circunstancias le habría dicho "ah, sí, claro, pásale", pero quien ha intentado conseguir un taxi en una tarde de lluvia en Bogotá sabe que un lugar es un lugar, y, al final de cuentas, la niña no estaba haciendo fila cuando yo llegué.
Pasó otro rato y llegó la mamá "brillitos en las bolsas de los pantalones", agarró el carrito de la niña, lo jaloneó, lo puso adelante de mí y me dijo en un tono nada lindo "perdoname pero yo iba aquí, eh". Uuuuuuyyyy... ¿"Eh"? Y que le contesto: "yo llegué y me formé detrás de la última persona, ella no estaba en la fila". "Ella sí estaba haciendo fila, ella iba en la fila, es que la gente que no respeta la fila" y la finísima señora sigue acusándome de haberme metido en la fila hasta que remata con un "ten un poco más de educación, ¿no? Pregunta quién es el último de la fila, ¿no?". ¿Y a quién le iba a preguntar, a la última persona de la fila o a la niña que estaba papaloteando por allá? Si la niña le hubiera dicho a la de enfrente, cuídame mi lugar, si cuando yo me formé ella me hubiera dicho, que pena pero yo iba ahí, ahí sí, otro gallo cantaría. Pero ahora esta señora trompuda venía a decirme a mí que no tengo educación. Ah, no, eso sí que no.
Pinshi vieja argüendera cuya hija pajareaba por ahí, quien le pinshis manda no estar en la fila. Pero no le contesté. Me quedé callada hasta que, y daaaaaale la burra al trigo, "abusas porque es una niña, ¿verdad?" Y yo" no, porque no estaba formada".
Y ya. Para ese entonces ya había dejado de llover, mucha de la gente que estaba delante de "nosotras" había conseguido taxi afuera y la que estaba detrás mío se había ido, yo hubiera podido irme también pero ah, no, pura nada le iba a dar el privilegio a la mamá peleonera. Que coma chúcata, pensé. Y me quedé, con mis tres bolsitas, haciendo fila.
La mamá bully le murmuraba cosas feas de mí a la "niña" (que insisto, ni era tan niña) mientras unos señores intentaban meter en un taxi que no era mucho más grande que un Atos una tele de cincuenta pulgadas. Estuve ahí hasta que mi quesito Philadelphia se derritió y llegó un taxi con un señor que muy amablemente me platicó de la lluvia, del trancón y me dijo que le daba mucho gusto que estuviera tan amañada en Colombia y que cualquier cosa que se me ofreciera, ahí lo iba a encontrar en el estacionamiento del Éxito.
pero te subiste antes que la doña mamona o no? me encantó que se te salió hasta lo sonorense con la encabronada :)
ResponderEliminarjajaja, un lugar es un lugar :)
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