miércoles, 15 de junio de 2011

De las intrigas televisivas.

Creo que acabo de descubrir el por qué de mi reciente obsesión con los programas de crímenes y detectives: CSI y La ley y el orden en todas sus presentaciones y en todas sus locaciones me han acompañado los últimos días.

Y es que en esos programas las cosas siempre se resuelven. Encuentran al culpable y lo meten a la cárcel o se muere o lo castiga diosito. No es que los buenos siempre ganen (aunque casi siempre es así) sino que todos los casos tienen un final y no sólo se desvanecen, no van desapareciendo poco a poco hasta que ya nadie se acuerda de ellos.

Descubrir al asesino, entonces, me devuelve algo de certeza en la vida.

1 comentario:

  1. Pues que bueno que te dio por ver esos programas y no Mujer casos de la Vida Real o La rosa de Guadalupe, esos te harían renegar de tu condición humana. Saludos hemosa me encanta tu Blog :* (Ale)

    ResponderEliminar