Siguiendo en la onda mágica-mística-musical, la afinación de la conciencia de la Kabbalah de esta semana dice que es momento de, metafóricamente, limpiar la suciedad que hay debajo de la alfombra para recibir la Luz, en mi caso, es momento de barrer la pelusa que se acumula debajo de la cama, de sacar el Windex para las ventanas y de encerar los pisos hasta dejarlos relucientes porque ¡viene mi mamá!
Agradezcamos pues los meses sin intereses, la mudanza en el INAH y las alineaciones cósmicas que harán posible una nueva aventura de las Villalpando en Colombia (y esta vez, prometo que el paseo irá más allá de los confines de la Universidad...)
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