domingo, 28 de agosto de 2011

De las señales.

A pesar de que de repente se me trepa el chairo y me entra la onda mágico-místico-musical, nunca he creído en las premoniciones, más bien, nunca las he tenido.

Cuando estaba en la secundaria usaba un pisacorbatas de mi abuelo como amuleto académico-romántico, o sea, lo usaba cuando tenía exámenes o para que el niño que me gustaba me hablara en el baile (sí, como en las películas, cuando estaba en la secundaria teníamos bailes de coronación de reinas y fiestas de debutantes y esas cosas y sí, el amuleto era para que me hablara, pedir que me sacara a bailar era como pedir que se repitiera el milagro de los panes pero que en lugar de simples panes fueran tortas de milanesa...)

Creo firmemente que cuando estreno ropa interior algo maravilloso suecede ese día. Como mi idea de día maravilloso abarca desde un cigarro banquetero con chisme incluído con alguno de mis amigos hasta una clase en la que cada intervención de los alumnos sea como guión diseñado especialmente para que yo demuestre mi punto y que al final todos salgan irremediablemente enamorados del lenguaje y de las palabras, pasando por unas papas fritas doradas y crujientes o la dosis exacta de chipotle en mis quesadillas, no es tan difícil que la estrenada de ropa y el día maravilloso coincidan.

Nunca he sido de presagios pero el sueño de anoche, más el horóscopo de facebook de hoy (del que normalmente sólo veo las primeras líneas porque a pesar de que es lindo ver a la niña-pez de la ilustración salir de la página una vez leído el horóscopo resulta engorroso) fueron scarily accurate...

Coming soon, more details of the beloved portent...

No hay comentarios:

Publicar un comentario