lunes, 18 de julio de 2011

De los últimos días del verano.

Hace muchos días que no he posteado nada porque he estado muy ocupada comiendo cosas deliciosas (with someone who makes me smile deeply and makes me blush all the time), comprando cuchillos, tacitas, sartenes y demás curiosidades para mi nueva cocina, leyendo María y a Homi Bhabha...

Antes de seguir con la narración de la nación, los espacios de transición y la palabra poética (y de sentirme muy bien conmigo misma por estar trabajando a las diez de la noche) aprovecharé el break para repasar cosas curiosas del día:

1. Hoy llegué a la conclusión de que, aunque me gusten las cosas bonitas, podría pasar el resto de mi vida comprando únicamente ropa en el Wal-mart (o el Éxito, en su defecto), pero no podría dejar de comer tasty and fancy stuff... O sea, si el genio de la lámpara me hiciera millonaria con la condición de gastar sólo en una cosa, sin duda sería en comida.

2. Mientras iba en el bus por la Séptima, vi entre la 19 y la 27 al menos 53 hombres de la policía militar. Todos apuntaban sus armas largas al cielo como en las fotos de la Revolución Cubana o la Sandinista (a los que traían las armas en posición de descanso no los conté). Después de una cuadra sin policías, vi a un hombre sosteniendo un paraguas largo a la altura del hombro apuntando al cielo.

3. Descubrí que es necesario (al menos, recomendable) descolgar la ropa antes de ponerme a hacer picadillo. El olor del Ariel oxi-anillos es fácilmente opacado por la cebolla dorada.

4. Me enteré que volveré a dar clases de Español el próximo semestre, lo que me hace muy muy feliz.

Y eso es todo por lo pronto. Espero terminar mis quehaceres académicos pronto y volver a la chorcha virtual.

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