Enrique se casa en
secreto con su amada Cecilia, una huérfana de cuyo cuidado y dote quedó
encargado el tío, un marqués empobrecido y vengativo. Los amantes huyen a Lima
donde esperan la partida de un barco que los llevará a España pero, debido a la
intervención de una bienintencionada pero imprudente criada, son descubiertos
por el tío. Cecilia es obligada a viajar con su tío. Enrique los sigue hasta
México en donde descubre que Cecilia ha muerto. Dieciocho años después continúa
la historia en Cádiz: Enrique es un exitoso abogado que, ante la insistencia de
su madre y la resignación por el amor perdido, contrae matrimonio con Carmen -otra huérfana-, protegida de su madre. La desgracia llega nueva y
definitivamente para Enrique cuando, en la noche de bodas, se entera que Carmen
es su hija. Como consecuencia de un padecimiento que lo hacía susceptible a impresiones
fuertes -adquirido cuando se enteró que había perdido a Cecilia-, Enrique
muere. Carmen decide velarlo por tres días; al tercer día Enrique revive.
Enrique agradece el milagro y consagra su vida a Dios.
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