La llegada fue maravillosa: a pesar de que esperaba un "bienvenida a casa" como el que recibe Natalie Portman en Closer, que no hubiera nada de fila en migración fue casi tan reconfortante. Luego descubrí que hay tiendas de llegada de duty free y fui feliz. En el taxi rumbo a la casa escuché El fonógrafo, la estación de radio que oía mi abuelo, la que antes me hacía rezongar y con la que ahora suspiro pensando en esos días. El programa matutino de El fonógrafo (que a las seis de la mañana repetía "levántese, ya es tarde") comenzó con "Hoy puede ser un gran día" de Serrat, clichesesco pero efectivo. Después se me hinchó un poco el pecho con el himno nacional.
Estuve en la Fac, en Filológicas, en el Fondo y en Coyoacán. Ahí compré un pequeño souvenir, quince pesos de higos y dos corazones más para la pared del apartamento.
Llevo trece horas en el DF y he comido cuatro gorditas, un taco de suadero y uno de chile relleno, una quesadilla de huitlacoche con queso y una de sesos y dos tacos de canasta... y todavía falta la cena.
So far, este viaje ha sido todo un éxito.
y vienes al desierto o te quedas allá?
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