jueves, 8 de marzo de 2012
Del día de la mujer.
Yo sé que es complicado comparar "lo que se usa" en un lugar y en otro. Sé que puede sonar a reclamo, incomprensión o mero berrinche de quien está lejos decir que en México le echamos pasas y aceitunas a los tamales (bueno, en México no, en mi tierra sí) y no huevo cocido y chícharos, que en México los camiones tampoco se detienen en las paradas pero que en cambio no bajan a la gente en el tercer carril, que allá la gente sí celebra la Independencia y que las fiestas patrias son, al menos en teoría, algo muy serio para todos.
No se trata de creer que lo de allá o lo de acá es mejor. De hecho, como alguien que cree firmemente en los procesos históricos, en el discurso que construye realidades, que cree en la diversidad y hasta en la identidad, todo "lo que se usa" podría verse como representaciones de todo lo anterior.
Pero bueno, el ocho de marzo del año pasado me sorprendió mucho ver, camino a la universidad, vendedores de flores y globos, y hombres recorriendo las calles con osos de peluche y cajas de chocolates. Un estudiante, al terminar la clase, me felicitó. Yo no entendí muy bien y puse mi cara de "mmmmhhh, ¿gracias?"
Después me enteré que el día de la mujer en Colombia es como el día del niño, el día de la secretaria, del médico o del albañil (día al que le tengo especial afecto porque es, también, el día del arqueólogo y mi vida es lo que es gracias a, al menos, una maravillosa arqueóloga) en México, el día que se festeja a alguien por ser algo: el día que reciben regalos y abrazos y comen pastel y a veces hasta bailan porque el mundo les dice, "¡deschóngate que este día te consentimos!"
No es que seamos muy progresistas o muy revolucionarios, pero allá el día de la mujer es más bien como el día del trabajo: no se felicita a nadie por ser trabajador; no hay confeti ni moños. Más bien, aunque claro, no siempre, no para todas, el día de la mujer es un día en el que se recuerdan los feminicidios, las luchas por la despenalización del aborto, por el acceso a la justicia, a la educación, a la libertad de elección. El día de la mujer es (y aquí sí meto mi cuchara y digo que debería de ser, en todos lados) un día en el que se recuerda que las luchas de género, como decía mi querida Horte, se siguen peleando todos los días.
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