- El desayuno de fresas y mango con cereal cortesía de la roomie.
- Reírme como loca -con cubrebocas y enguantada- con el humor zonzo de mi revista decimonónica en la sala de manuscritos.
- Escuchar una conversación sobre rinoplastias en el baño de la universidad.
- Que un alumno saliera corriendo a vomitar a mitad de mi clase.
- Enterarme de que mi grupo fue el primero en llenarse.
- Encontrar al señor que vende sombrillas después de sólo una cuadra de ensope.
- El libro de Alvaro Enrigue con el que me crucé mientras compraba un encargo (y el que, evidentemente, compré).
- La visita de la Lor.
- Comenzar a leer "La razón postoccidental" con un paquete de plumas de colores al lado para tomar nota.
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