miércoles, 10 de abril de 2013

Lecciones de Gimme the Power

- Es posible, para un amor platónico defraudado, reivindicarse. O, Olallo Rubio, Gimme the Power ha logrado que olvide la horripilantes de película que hiciste antes y que vuelvas a tener un lugar en mi corazón.
Hint: you should probably stick to music. 

- Mientras que a Tito le sientan muy bien los años, Xavier Velasco, en cambio, ha envejecido mal (y no son solo las arrugas y la horrible camiseta con la que sale: el hombre no hila una frase coherente).

- Tengo mucho que agradecerle a mi mamá por haberme comprado el "¿Dónde jugarán las niñas?" y a mi papá por haberme llevado al concierto (y a mi maestra de geografía de la secundaria por haberme echo sentir, ante mis compañeritos, como la más rebelde y la más mala por ir, aún en contra de su recomendación).

- Es cierto, el valor de "Puto" consiste en que resulta catártico gritar una sola grosería cincuenta veces en menos de cinco minutos.

- Fernanda Tapia, sin duda alguna, es la onda.

- Nunca tendré una biblioteca como la de Juan Villoro pero tengo un saco como el de Reclu.

- Los brazos tatuados son sexys.

- Contrario a lo que yo siempre había sostenido, Sergio Andrade no es el carnal de las estrellas, es (según él mismo), Luis de Llano.

- Mi vínculo más estrecho con Molotov, probablemente, se explique con las palabras del Warpig: "no, pues los fresas también sufren, cabrón".

- Molotov es grande, muy grande.

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