Desde que empecé a escribir la tesis los fines de semana dejaron de ser días de sofá cama, tele y grandes planes gastronómicos.
Aunque no fuera uno de los objetivos del sábado escribir capítulo o, incluso, si no tenía capítulo que escribir, la sensación campeona de este semestre fue neura. Neura por no saber si de verdad sabía todo lo que tenía que saber para escribir esa tesis, neura por estar escribiendo sobre la figura decimonónica colombiana, neura por lo que iba a decir la directora, neura por usar un formato de citación distinto y neura, neura en general.
Hace unos días entregué la tesis y este fue un maravilloso fin de semana de sofá cama, tele y grandes planes gastronómicos.
La próxima semana es la sustentación y tengo que preparar una presentación con las preguntas que me manden mis lectores, dos profesores con los que compartí carne oreada y Club Colombias en Bucaramanga en Colombianistas el verano pasado. Tengo un vestido nuevo para combinar con la sustentación. También tengo una entrevista y montones de documentos que escanear. Tengo poco menos de cuarenta textos argumentativos que calificar y el mismo número de portafolios que revisar. Tengo una invitación del rector -compartida con los cientos de profesores de la Universidad- a tomar "una copa de vino" (y disfrutar las (espero) suculentas barras de comida mexicana y colombiana) en honor del día del maestro.
Sé que las grandes decisiones, los grandes cambios y los grandes planes se viven todos los días y que es difícil pensar el momento en el que empiezan o terminan. Lo sé. Pero la próxima semana será, sin duda, uno de esos momentos de terminar y empezar. La próxima semana será emocionante y maravillosa.
Y el mejor preámbulo a esa life changing week ha sido este fin de semana de Star Wars, mole, albóndigas con chipotle, donas de mora, Livi y, of course, S.P.
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