sábado, 22 de septiembre de 2012

Cuando recién llegué a Bogotá  pasaba horas en Tumblr viendo fotos y leyendo citas. Varias de estas -copiadas, impresas, dibujadas- pasaron al corcho en la pared, a los cuadernos y hasta a la pantalla de mi celular. Oh, sí, happiness is made out of little things like a book, a cup of tea and sunshine. Pues... sí, pero, no.

Uno no vive solo de esas cosas.

Uno tiene que resolver cosas. Y a veces esas cosas tardan, a veces esas cosas no dependen de uno, a veces  esas cosas son inciertas y pesan. Y uno las carga. Y qué le vamos a hacer. A veces la luz que entra por la ventana es solo luz que entra por la ventana y ya. Blah.

Pero en Bogotá a veces hay días soleados. Y resulta que en esos días soleados la gente se saca los audífonos y cambia la silla de rueditas de la oficina por la banca del jardín y se pone a platicar. Y platica y platica y toma tinto y coca cola y fuma y dice cosas estúpidas y organiza planes y se divierte y se ríe y es feliz. Y es en esos momentos en los que esas imágenes -la taza, las flores, el pie sobre la silla- dejan de ser poses melancólicas y se convierten en cosas de las que uno vive.


No hay comentarios:

Publicar un comentario